viernes, 26 de agosto de 2016

Como si estuviera hablando de otras.

No me andaré con rodeos, ni me sentiré mal si empiezo ya a hablar de unas que andan en un rollo de empoderamiento, raro, no muy orgánico, vaya... RARO.

Resulta que andaba yo muy en mi rollo de no saber qué pedo en la vida, cuando un día recibo un mensaje por whatsapp y "alguien" me quiere invitar a "algo": un mándala gemelo a una flor de la abundancia, asegurándome un rollo muy hippie y contestatario, como ésos que comúnmente me gustan y mucho.

Craso error.

Cuando un asunto es llevado con tanto misterio y nula información, siempre hay que dudar; podría ser un secuestro... ¡Claro! me medio secuestraron o al menos, eso sentí en cuánto ví a un gran grupo de mujeres reunidas y dejando en un lado a otras tantas que íbamos sin idea de nada.

Por algún instante pensé que me hablarían de religión o mamadas así de alcohólicos anónimos, no sé, algo en lo que seguramente haría el oso de pararme y salirme sin más, todo el mundo te ve, clásico "trágame tierra".

Yo confíaba en quién me había llevado, algo dentro de mí me hacía dudar, pero pues me dejé ir como gorda en tobogán.

Una hora después, ni siquiera supé qué pasó; una horda de mujeres unidas me había secuestrado y me perdí... con poderosos mantras en un idioma desconocido; ni las manos metí, mi boca estaba seca, mis manos heladas y una gota de sudor me rodaba por la mejilla.

No era yo, era otra yo a la mitad.

De cómo llegué a mi casa esa noche, no sé; tenía la cabeza con mucha información, sepa la bola si era buena o no.

Y como bien decía Chabelo: ¡Cuéntaselo a quién más confianza tengas!

Así lo hice, de algún modo se me había confirmado lo que dentro de mí gritaba, que dijera NO y me retirara con una gran sonrisa en la cara, pero como soy algo necia y blandengue, pues me dejé llevar.

Como la vez que nos fuimos de juerga una amiga y yo, empezamos con tequila, seguimos con mojitos y terminamos con vodka... fumar un porro ya no sonaba tan buena idea y sin embargo, lo terminamos haciendo.

Y no aprendí la lección.


No hay comentarios:

Publicar un comentario