jueves, 4 de enero de 2018

2018 El borrón y cuenta nueva.

Dentro de la rama de la Numerología y sus principios, el 2018 es un año 11; año maestro, líder, sabio, vaya... el del iniciado - iluminado.

Decidí que sea el borrón y cuenta nueva; quedó claro que los dos últimos años fueron muy difíciles y duros para mí y tuve que enfrentar toda esa vorágine de enseñanzas, pruebas y cosas que se me presentaron. Hubo quién me tendió la mano y hubo quién me apuñaló.

Hubo algo que hizo que me sintiera útil con un desastre natural, eso me hizo mejor persona.

Y quiero contagiarles ese crecimiento, revisé las entradas anteriores y sentí que era hora de superarlo, sea lo que sea que debía superar. Esa fue otra lucha hacia mi interior y ahora, después de mucho tiempo libre quizás... Ya no me presiono por eso.

De los pocos propósitos que tengo para este año, son:
  1. Terminar con ese pendiente académico que he empezado y dejado varias veces y ya me está escupiendo a la cara... Sí, terminar mi proceso de titulación y me da pena reconocerlo.
  2. Hacer de mi pasión mi profesión. Ser freelance, vaya. 
  3. Por último, ser feliz a mi modo, raro, único y totalmente mío.
Quiero retomar este proyecto, deseo que ayude a alguien que se sienta identificado con estas letras y le sane un poco ese corazón o espíritu decaído, con mis tonteras, mis locuras o enseñanzas; quizás yo también me cure heridas y aprenda en el camino.

Hacer de esa palabra: empoderamiento, algo real y práctico, que no tenga que ver con cosas ajenas a lo que mi corazón dicte, caer en la idea errónea de otras personas que quieran hacer propaganda y blablabla.

Que no tenga que ver con dinero, lujos innecesarios y pactos que atenten a nuestra integridad; sino que nos muestren las maravillas de la vida, simples, hermosas y al alcance de nuestras manos. Como admirar el cielo al atardecer y descubrir todas esas tonalidades únicas; o sentir el aire veraniego en nuestra cara o la energía que emana una tormenta y nos eriza la piel.

Toda esa magia a nuestro alrededor; originar una espiral de energía que nos eleve.

Sueno como una hippie pero es posible y quiero compartirles lo mucho que he aprendido y he descubierto y si llego a una sola persona, valdrá la pena.






jueves, 1 de junio de 2017

La historia de la puñalada trapera.

Es esa historia que todas tenemos; donde confías plenamente en alguien a quién le cuentas todo, te confesas con ella y conoce tus secretos...

Y por el supuesto cariño, accedes a hacer cosas no muy convencida; tampoco es que tenga el 100% de la culpa (aclaro).

Pasó lo que tenía qué pasar, harta de una vorágine de presiones sinsentido, un día quise renunciar porque ya no podía, me sentía contaminada y quería salir huyendo.

Sentía mi cuerpo, mi mente y mi espíritu manipulados, enfermos y contra mí.

Cuando decidí parar... Mi 'amiga' llega con todo el ejército bándala a intimidarme y ejercer presión al máximo.

Obviamente, corrí... lo más lejos que pude. Hasta ahora.

Después de tanto tiempo, la herida cerró aunque dejó cicatriz.

Ése, fue mi primer divorcio.

martes, 27 de septiembre de 2016

La cosa mística o ¿a qué fregados vine?

Todo sonaba muy fácil y simple.

Pertenecer a un grupo secreto, reunirte para conocer a más mujeres como tú y decididas a cambiar el mundo juntas, exaltando nuestro poder, espiritualidad y femineidad.

¡Aún me lo deben, chicas!

Y de qué forma, ya me veía en meditaciones y rituales que nos hicieran entrar en otra dimensión; pero sólo tuve que conformarme con reuniones propangandistas sobre su producto. La culpa fue mía por tratar de creer ese discurso que sí se pasan unas a otras, generación tras generación, cual tradición oral, sentadas en círculo, como los antiguos consejos de ancianos de las tribus nativas.

Nada más alejado.

Es muy chistoso en realidad, hablan de actividades que jamás hacen y menos practican; valiéndose de las tecnologías recientes como una extensión del cuerpo orgánico. Sobre todo, cuando sabes del tema en cuestión y te quedas con ganas de participar en esas actividades.

Te platican sobre la femineidad, espiritualidad, transformación mágica y empoderamiento como los platillos fuertes de las reuniones que jamás sirven; utilizando palabras clave como: poderosas brujas, aquelarres femeninos, mujeres chingonas, guerreras, entre otras.

Pero lamentablemente, te quedas esperando a que empiece tal aquelarre o magia transformadora. Lo único que si hay es: la misma plática hipnótica que escuchaste desde la primera vez, con la diferencia de que ahora estás del lado de la 'banda', desde donde ves tu cara dibujada en las ´invitadas´ intimidadas cuando fuiste por primera vez, sin saber nada.

El momento sublime donde saboreas el poder de la bola, donde puedes o no participar, según lo convincente de tu aportación; o sólo te quedas mirando al pequeño grupo (a veces una sola mujer) como le dan toda la información abrumadora y se espera a que acepte en caliente, porque en caliente ni se siente.

Mi conciencia ya me martillaba y torturaba, porque algo no estaba bien; no me creía el cuento del todo y mi espíritu lo sabía... pero ¿por qué mi espíritu estaba incómodo si se suponía que la cosa era muy profunda y espiritual?

A estas alturas igual me sentía boba, torturada y sumisa, pero seguía con la pequeña mentira del: yo sí puedo con esto y más. A nadie mentía, sólo a mí misma, porque igual no me creían pero seguía dentro y tenían que jalar conmigo, cómo bien ví con otra integrante pero la hipocresía es moneda corriente al menos ahí, entonces era una posición fácil para mí seguir ese caminito que me mostraron.

Esa clase de ´espiritualidad´ no me va, no me queda y me defraudaba que fuera práctica común pero se convencían entre ellas de que no era eso, vaya, ni entre ellas había una red de confianza veraz; eso era lo más gracioso.

Pero las exigencias del modelito ya iban en aumento, no perdonaban atrasos; así que la presión estaba inundando mi cuerpo, mente y espíritu. Las falsas sonrisas y el aparente apoyo se turnaban mentadas conforme pasaban los días, ya odiaba el timbre de mi celular con cada mensaje, ya no dormía, estaba frustada y enojada.

No era fácil vender un producto en el que no crees y me arriesgaba a que mi círculo social me expulsara, porque igual me creían una loca vendiendo espejitos, habrá quién los compre pero no iba a arriesgar a mis seres queridos por algo que ya me estaba hartando.

La única experiencia espiritual que obtuve fue: la de haberme contaminado de tanta femineidad tóxica y encauzada en cosas que nada tienen que ver con la iluminación divina... porque ese producto no lo conocen y lo mal manejan.

Entonces, en un arranque de locura temporal, desee que el viento de la Rosa de Guadalupe me ventilara mi existencia caótica.

A la distancia, me acordé de Sarah y del modo en que las otras brujas hacían de su temprano empoderamiento una tradición oral que las bándalas se aprendieron muy bien, de cuándo estás con ellas o en contra.

Y de quién poseía la magia realmente.



Lo que siguió después, fue la estocada que mató, nuevamente, una confianza ya trozada.


viernes, 2 de septiembre de 2016

La pregunta del millón.

En toda cruda, se hace el recuento de los daños. 

Revisas que tus pertenencias estén completas, que tus vestiduras estén intactas y que aún traigas las panties puestas; como toda una dama responsable.

Al día siguiente, unas preguntas me rondaban fuertemente en la cabeza: ¿Cuál es tu sueño? y ¿qué necesitas para realizarlo? (La pregunta real que escondían es: ¿Cuánto vale?).

No es ningún secreto, son las preguntas que en ese "bándala" (término con el cuál mi confidente las bautizó al momento de contarle mi experiencia religiosa) me formularon varias veces; tiempo después, reaccioné a que ése era el timbre hipnotizador que aplican sin darte cuenta, como en el programa MK Ultra.

Es efectivo el discurso de recibir "regalos" monetarios, en cifras altas, cada mes, con ayuda multitudinaria, con muchísima buena ondita; olvídense de las comunas hippies y las tandas culeritas de Doña Chole, ésto es lo de hoy.

Discurso que en bola, apoyo mil y todas sobre tí, es totalmente creíble, aceptado y motivador. Pero en el fondo, las cuentas no me salían, ni me salen y nada es tan bueno y bello como para durar para siempre. 

Ni hablar del rollo espiritual que suplen con cánticos quién sabe en qué idioma y con meditaciones tan raras como las recetas que se surten en el tianguis para comprar valium; con explicaciones numerológicas copiadas de algún libro de cábala medio bien.

Con invitaciones motivadoras que llevan las frases: 
"Celebra tu femeneidad" -cómo si cada mañana despertarás en tu modo andrógino o hermafrodita.
"Ven y conoce tu poder femenino" -por si necesitas clases para ser mujer.
"Alcanza tus sueños y empóderate mujer" -excelente slogan mercadológico, sin duda.

Enviadas de forma muy secreta y a miembros selectos... pero tienes que llevar a quién sea, tal cual: A QUIÉN SEA.

Me reservo el tema del poder femenino y sus múltiples sinónimos manejados dentro para un próximo post.

Todo eso mezclado en mi cabeza el día anterior, era realmente mucha información, aturdidora, cegadora y sobre todo: venenosa, como picadura de víbora coralillo; nunca pregunté si había antídoto, pero ése me llegó con el tiempo y de una forma muy dolorosa.

Sin embargo, mi cabeza estaba nublada con la pregunta matadora: ¿Cuál es mi sueño? y ¿Cuánto valía?

Ahí estaba yo, en la encrucijada de algún pueblo de quién sabe dónde a las 12 de la noche esperando que un auto negro llegará con un contrato eterno y sólo necesitara mi firma (con sangre) para hacerlo efectivo y ser feliz por siempre, sin preguntar por el costo; como toda buena persona responsable de hoy en día.

En mi mente aparecieron no uno ni dos, sino chingomil "sueños" que muero por cumplir, soñar no cuesta nada. Y crees que para cumplirlos, necesitas dinero, nomás eso. Lo que no pensé, en ese momento, fue en la segunda pregunta: ¿Cuánto valían?

Cuánto me valían y cuánto valía yo.


Y recordé como Vivian Ward se preguntó lo mismo.


viernes, 26 de agosto de 2016

Como si estuviera hablando de otras.

No me andaré con rodeos, ni me sentiré mal si empiezo ya a hablar de unas que andan en un rollo de empoderamiento, raro, no muy orgánico, vaya... RARO.

Resulta que andaba yo muy en mi rollo de no saber qué pedo en la vida, cuando un día recibo un mensaje por whatsapp y "alguien" me quiere invitar a "algo": un mándala gemelo a una flor de la abundancia, asegurándome un rollo muy hippie y contestatario, como ésos que comúnmente me gustan y mucho.

Craso error.

Cuando un asunto es llevado con tanto misterio y nula información, siempre hay que dudar; podría ser un secuestro... ¡Claro! me medio secuestraron o al menos, eso sentí en cuánto ví a un gran grupo de mujeres reunidas y dejando en un lado a otras tantas que íbamos sin idea de nada.

Por algún instante pensé que me hablarían de religión o mamadas así de alcohólicos anónimos, no sé, algo en lo que seguramente haría el oso de pararme y salirme sin más, todo el mundo te ve, clásico "trágame tierra".

Yo confíaba en quién me había llevado, algo dentro de mí me hacía dudar, pero pues me dejé ir como gorda en tobogán.

Una hora después, ni siquiera supé qué pasó; una horda de mujeres unidas me había secuestrado y me perdí... con poderosos mantras en un idioma desconocido; ni las manos metí, mi boca estaba seca, mis manos heladas y una gota de sudor me rodaba por la mejilla.

No era yo, era otra yo a la mitad.

De cómo llegué a mi casa esa noche, no sé; tenía la cabeza con mucha información, sepa la bola si era buena o no.

Y como bien decía Chabelo: ¡Cuéntaselo a quién más confianza tengas!

Así lo hice, de algún modo se me había confirmado lo que dentro de mí gritaba, que dijera NO y me retirara con una gran sonrisa en la cara, pero como soy algo necia y blandengue, pues me dejé llevar.

Como la vez que nos fuimos de juerga una amiga y yo, empezamos con tequila, seguimos con mojitos y terminamos con vodka... fumar un porro ya no sonaba tan buena idea y sin embargo, lo terminamos haciendo.

Y no aprendí la lección.


Esa cosa de la discordia llamada: Ego.

Ego es para la psicología, la instancia psíquica a través de la cual el individuo se reconoce como yo y es consciente de su propia identidad. El ego, por tanto, es el punto de referencia de los fenómenos y media entre la realidad del mundo exterior, los ideales del superyó y los instintos del ello.

En el lenguaje coloquial el ego se denomina como exceso de autoestima.

Más información en:

Definición de Ego

De un tiempo a la fecha, la palabra Ego ha estado en más bocas que un dulce de chocolate en épocas de rompimiento amoroso y cada día más personas de la "nueva ola hippie" se han empeñado en decirla como un insulto medio cursi:

"¡Claro! ahora te sientes por encima de los demás, tu ego te está dominando".

"Ya no te reconozco, antes eras una persona que no se regía por las cosas banales; te has vuelto tan egoísta".

"Eras bella por dentro, pero tu ego te ha cegado".

"Lo que te choca, te checa ¡Aguas con el ego!".

Pero da más miedo, cuando esa palabra sale de la boca de una mujer entre rencorosa e iracunda, pero salen con la excusa que no es así y la dicen porque nace de su amor propio.

Según esto, el ego es una parte que vive en nuestro cerebro como un reflejo de nuestra realidad, que nos muestra quién somos en el mundo, en nuestro mundo.

Debía ser la parte que nos enorgullece de quienes somos, pero al parecer, los malos entendidos rumores dicen que son esa parte inconsciente que nos vuelve villanos y tiranos... inhumanos.

Para tenerlo claro y ver de qué vamos o tenemos que ir, si la guía espiritual o psicológica es la indicada. 

Es obligado que tengo que pasar por esta clase para repetirme en momentos indicados que esa palabra no está en mi contra, sino que es algo natural y normal tener en mi cabeza y evitarme sustos innecesarios.

Por el contrario, es algo de lo cual debo tomar fuerza e identidad.


Junto con pegado.



jueves, 25 de agosto de 2016

Como si estuviera hablando con otras.

De eso cuando inicias algo y tienes que dar justificaciones del por qué haces esto o aquello, como que suena a que es algo premeditado, analizado, pulido y abrillantado; entonces ya no es tan atractivo ni motivacional.

Por ejemplo, eso de buscar un tema de tesis, que hoy en día, en mi caso suena ridículo, ¡pues lo es! Eso de tener ideas tan innovadoras y harto avanzadas para la mayoría, más que un aliciente, es una patada en el trasero.

Hasta que el tiempo me alcanzó y mi mirada futurista, rebelde y éterea, se empañó. 

Y podría entender a esas personas que llegan a la esquina de "Juventud" con "Se acabó" y ya no sabes si quedarte en esa acera o cruzarte, nomás para que no sientas que te estancas.

De una temporada a la fecha, me vengo escuchando en ciertos círculos eso del empoderamiento femenino y sus detractores masculinos que se sienten aludidos con términos "feminazis", de la batalla de géneros y que si tú y yo, que si andas de malas, que si me amo desde el yo, que si el reiki, que si eres mujer EMPODÉRATE... 

Al final discursos que, ¿no sé por qué pinches me espantan?

¿No les pasa, chicas?

Yo sólo andaba con la idea de pasar el rato y ya me andaban adoctrinando y empoderando, quién sabe con que poderosos mantras con voces agudas y étereas.

Al final, a mi entender, la única princesa de Disney que si estaba clara con eso del empoderamiento era Mérida, la Valiente.


No sé... según yo.